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jueves, octubre 15, 2009

Hormiga (Poema)

Otro poema, del 98. De los que escribí luego de dejar de escribir.

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Tome mi disfraz de hormiga, y caminé,
Sólo,
En la fila de las negras voces,
En las voces de las grandes filas,
En las cara de siluetas desteñidas
y en tus labios rotos camine.

Solo para encontrar más negro,
Más cientos de hormigas disfrazadas de colores
Formadas como estrellas en una larga fila negra,
De silencios,
De misterios negros y oscuras cicatrices.

Vi como el silencio se desvanecía,
vi la luz, vi el mar
y vi una sonrisa perdida entre los destellos del viento,
luego la vi desaparecer.

Este manto negro que me cubre...
Este manto negro, piel de hormiga, que me esconde...
Como pesa ya este manto negro…!
Como pesa ya este tiempo eterno,
Como se me impregna por entre los poros esta tinta inmaterial,
que se va secando,
que se va apropiando de mis nuevos huesos negros,
de mi sangre, de mi alma y de mis ojos negros.

A donde me llevará la noche?
En que lugar susurrare ahora tu nombre,
Como poder recordarte si me olvido,
Si me pierdo en este oscuro horizonte?

Acércate más...
Acércate más que no te encuentro,
Acaríciame el rostro para saber que lo tengo,
Grita mi nombre,
No dejes que me olvide,
No dejes que me pierda,
Quítame este manto negro...

Piel de hormiga, hormiga adentro.

Caminar...
Por esta larga fila, caminar.
Por esta oscura línea, caminar.
Tanto tiempo y caminar,
Tanta hormiga y caminar,
Tanta tinta negra que se seca y nos envuelve,
Tan espeso el aire que nos une,
Ahorcándonos en esta tinta negra,
Y nos aprieta, y nos estrecha
y nos va juntando hasta que somos uno,
una sola línea,
mil puntos y una sola línea disfrazada en tinta negra,
y caminar,
Caminar...


carcasco .30.10.1998

sábado, agosto 01, 2009

Silla (poema)

Antes de ser programador (durante mi adolescencia) era más artístico. Escribí algunos poemas que a veces leo y que guardo con mucho cariño. Hoy publicaré un poema o escrito que hice hace ya algún tiempo en una fugaz comunicación entre los 2 lados de mi cerebro.

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Silla

Una mañana desperté, y estaba muerto. Escupiendo gusanos por mi ojos, estaba sentado frente al monitor de siempre, con la manos sobre el teclado, con raíces brotando de mis uñas y encarnándose en el decadente espacio de la alfombra.
Muerto.
Con un pequeño resplandor en mi rostro, reflejo del ups aún prendido.
A lo lejos, todavía se escuchan los susurros sobrantes de cientos de reuniones sobre la mesa, de miles de discusiones infructuosas y banales. Hoy nada.
Solo yo,
Muerto.
Desvestido ya; más la ropa está aún planchada sobre mis piernas.
No recuerdo cuando me quedé dormido, no recuerdo cuando olvidé mi nombre, o el tuyo. Solo sé que paso… y que seguía sentado.
Una mancha de café sobre la mesa... y en el amarillo de mis dientes.
¿Cuándo comenzó a endurecerse mi rostro… y cuándo mis manos?
¿Cuándo empezó a confundirse el día y la noche… y cuándo dejo de importarme?
Todo pasa… Y el pasado se convierte en un pequeño resentimiento a la nostalgia, y en seguir allí. Absorbiendo la luz del monitor, dejando que mis ojos se carcoman. Y mi voz, cada ves mas callada y sola.
Sentado.
¿Cuántas veces tendré que morir para olvidar esto?
¿Cuántas veces volver a pensar lo mismo… y seguir tratando?
¿Cuantos silencios?… solo quedo yo, sentado, destruyéndome, viendo como mi deformado cuerpo se esconde tras mi mente… Y la luz del monitor! siempre allí, prendido, con su maldito calor quemándome, pegando mis articulaciones hasta el punto de no poder levantarme.
Sigo aquí sentado en esta silla cada vez mas grande, las ventanas cada vez mas chicas, el frió del aire, la Luz del monitor, las gigantescas paredes, el inalcanzable techo, las enormes sillas y mis delgadas y secas piernas que se enredan en sus patas llegando a la alfombra, arañándola, rasgándola, como queriendo enterrarse. Y los gusanos que se arrastran por mi cuerpo y me comen.
Y me seco, y me muero… Ya mi cuerpo no responde y no se levantarme. Solo seguir sentado. Me quedo quieto… y por momentos duermo. Abro los ojos y es igual, duermo otra vez. Seguir tratando. Solo puedo a veces respirar, las noche cada ves es mas larga, y el amanecer que no termina de llegar. Vuelvo a dormir, despierto. Miro el reloj y sigue igual. La misma luz enfrente, mis manos igual. Cada ves mas oscuro y mas silencio.
Me estoy quedando solo.
Como molestan estos malditos gusanos.. y la luz! No me deja dormir, ni respirar. Y este café que me mata, y el silencio. Y este sueño que no acaba, esta noche interminable. La incomodidad de mi silla,
y volver a dormir…


carcasco - 02 de Octubre del 2,001

martes, octubre 14, 2008

Frankenstein se queja (Manuel José Arce)

Incluyo un hermoso poema de Manuel José Arce, Guatemalteco.
se llama Frankenstein se queja
es del libro Episodios del vagón de carga (20.05.1971)
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HASTA que un día llega
y estoy harto del miedo.

Harto de ver el miedo
y de vivirlo.
De sentir su jalea entre las manos,
de encontrarlo en los labios.

Y da asco.

Me revuelve las tripas ese miedo
que voy hallando en todas las miradas.

Repito: me da asco.

Es un miedo a vivir
que tiñe de amarillo la sonrisa y el canto.

Que quiebra las palabra y tuerce los caminos,
pone sordina al grito sublevado
y edulcora lo libre de lo amargo.

En un parque, una vez,
yo fui dueño de un banco.
Enfrente, floreció una jacaranda.
Detrás, vociferaban los borrachos.
Era un banco muy duro
y muy mojado.
Aquella madrugada puse en él mi bandera,
lo declare mi territorio exacto.
Lo inauguré soñando.

Mas llegaron las hordas amarillas del miedo
y arrasaron
con mi bandera, con mi jacaranda,
con mi sueño encendido
y con mi banco.

Llegaron.

Yo vi teñirse de amarillo pálido
primero una sonrisa,
después una palabra,
luego un beso desviado.

Al final se ahogaron los sonidos,
las horas y los días, los versos y los cantos,
todo
después de todo
se fue hundiendo
entre un charco amarillo, acobardado.

Detesto el miedo.
Me da asco.
Me revuelve las tripas.
Sin embargo
lo encuentro en todos lados.